Übertrieben

Cuando terminé COU era una niña solitaria y llena de inseguridades que tenía un mundo interior muy amplio y extenso pero que no mostraba a nadie.  No en vano fui víctima de muchas burlas en el instituto.  Hoy en día habría sido una niña acosada, pero en aquella época era lo más normal del mundo ser el blanco de los líderes de los grupos e incluso de algunos profesores.

Mis primeros días en la Facultad de Filología se resumían a ir a clase y a pasear sola por los pasillos.  Un día, esperando a entrar en clase en el Aula Magna, decidí sentarme en un banco que hay detrás de la misma.  Dicho banco estaba frente a una ventana que daba al Hotel Alfonso XIII. Me había sentado ya en muchas ocasiones allí y me gustaba, ya que podía ver a través de la ventana el cielo de Sevilla con su azul incomparable, asi como escuchar el golpeteo de los caballos al caminar por el asfalto.

Facultad de Filología

Facultad de Filología

Siempre estaba sola pero en aquella ocasión había un chico al que ya había visto antes en mi clase pero con el que nunca había hablado, supongo que en parte por mis inseguridades y en parte por su apariencia.  No era muy alto.  Sus ojos eran de un azul muy claro y tenía el pelo corto y rubio, sin embargo tenía un mechón de pelo largo que le llegaba casi a media espalda.  Solía vestir con ropa muy desaliñada y con muchos colores diferentes. Siempre salía voluntario en clase: ¡le encantaba llamar la atención! Era totalmente opuesto a mí: yo vestía siempre en tonos negros o grises y procuraba que nadie notara mi presencia.  Cuando ví que estaba allí tuve un primer impulso: irme corriendo lo más lejos posible, pero el espíritu de Escarlata me frenó y me dijo que no podía mostrar mi debilidad tan a las claras, así que me armé de valor y me dirigí al banco.  El chico estaba sentado justo en el medio por lo que me ví obligada a sentarme en el filo del mismo. Cuando me senté, él me miró y sonrió, y acto seguido se deslizó a su izquierda dejándome más espacio.  Yo no entendía porqué hacía algo así.  Cuando vió que yo no reaccionaba a su acción se dirigió a mí diciendo: “acércate y siéntate aquí, así podrás contemplar mejor el paisaje”.  Yo creí morirme.  Mis inseguridades, mi arconte, me decían que se estaba riendo de mí, por lo que le contesté muy desagradablemente “gracias, pero sin gafas no voy a ver nada, así que me quedo aquí”.  Él siguió sonriendo.

Afortunadamente para mí no tuvo en cuenta mi salida de tono ya que él quiso de verdad compartir el paisaje conmigo.  A partir de ese momento nos convertimos en amigos inseparables.  Yo le llamaba “El Sensible” en recuerdo de aquel primer contacto.  Supo ver en mí a la Escarlata que se escondía tras mis gafas y mis colores grises, y me ayudó a que saliera mi verdadero yo a la luz. Fue mi mejor amigo y lo fue durante más de 20 años.

La vida nos llevó por caminos distintos y nos distanció hasta el punto de no retorno.  No hay un sólo día de mi vida en el que no piense en él y en los momentos felices que vivimos juntos.  Espero de corazón que sea muy feliz en el lugar y en el momento en el que se encuentre.

Yo estudié Filología Alemana y el Sensible Filología Italiana.  Nuestras aulas daban pared con pared.  ¡Qué bien nos lo pasábamos!

El título escogido en esta ocasión para la creación de mi tita es “Übertrieben” que en alemán significa “exagerado”.  Cuando ví el bolsito me vino enseguida a la mente mi querido amigo Sensible, el cual era tremendamente übertrieben en todo lo que rodeaba su vida.  Eso formaba parte de su encanto.

Albero Belmonte

Übertrieben. PVC 25€

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El bolsito de boquilla “Übertrieben” tiene un precio de 25€.

Xisca firmaSi queréis llevaros a casa alguna de las creaciones de esta colección, podéis poneros en contacto conmigo o bien a través del blog o bien mandando un correo a enlaisladexisca@yahoo.com

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